Llevo cinco años en esta facultad y algunas cosas han cambiado bastante. Por ejemplo, atrás fueron quedando las paredes en bruto de los estudios de tele, o los antiquísimos computadores de la sala de redacción. Pero así como hay aspectos que han mejorado, hay otras cosas que siguen igual y que no han cambiado, por nuestro poco interés o desconocimiento de ellas. ¿Ustedes almorzarían, por ejemplo, en la pieza de los cachureos de su casa, entremedio del cloro y los artículos de aseo? Creo que nadie escogería comer en un lado así, pero día a día las tías del aseo en Casa Central y en otros campus, deben almorzar en una bodega, escondidos en un lugar lleno de químicos. Nos quedamos con el concepto académico de universidad, de excelencia, créditos e investigaciones, pero nos olvidamos de quienes con humildad y en silencio trabajan para hacer más agradable el lugar en donde estudiamos. No sólo docentes forman la UC. También sus alumnos y funcionarios (más allá de qué diga su contrato), y no hacemos nada para integrarlos. Es cosa de ver, por ejemplo que ni las “gracias” se dan cuando se instala un equipo, o nos abren una sala. ¿Qué clase de comunicadores sociales entonces estamos siendo, si preferimos dar vuelta la cara con tal de no saludar a quien vemos todos los días en la Facultad?

Con esto no quiero generalizar a todos acá en la Facultad, porque hay personas que hacen la diferencia en este sentido. Profesores que tienen un trato cordial con sus alumnos, los saludan cuando los ven en el patio, lo mismo con los funcionarios. Pero nos queda la sensación a veces que son muy pocos. Lo mismo entre nosotros, los alumnos. Nos enojamos si nos piden desocupar una editora o salir de una sala, pero no nos ponemos en el lugar de quien nos está pidiendo por favor que respetemos un horario. Ese funcionario también hijos, familia a la que quiere llegar a ver después de un día de trabajo y mientras más nos demoremos más difícil hacemos su pega.

Hace un poco más de un mes, falleció el Tío Víctor. Una persona que como pocos, no hacía distinciones y a todos ayudaba por igual. Alguien que sí encarnaba lo que debe ser una universidad. Ojalá podamos seguir su ejemplo y romper de una vez, la muralla que ayudamos a levantar con nuestros funcionarios. Un buenos días, no nos hace más ni menos persona, pero es un primer paso. Pero queremos ir más allá.

3 comentarios:

  1. Anónimo dijo...

    Buenas,
    Me llamó harto la atención este articulo ya que tienen toda la razón. Pero mi comentario apunta esencialmente a los profesores.
    Les cuento que en una clase de 1 año generalmente vemos mal trato a los auxiliares, guardias etc, de parte de este profesor cuando hay problemas con el data o con otra cosa. Incluso tratandolos de ineficientes con su trabajo. A mi y mis compañeros de primero nos parece inaceptable.

    Denuncia novatos.

    Ps: Se puede participar en este blog ?  

  2. paolam dijo...

    Hola Daniela, obvio que se puede participar, es la idea.

    Eso también pasa caleta. De hecho, hay profesores que ni siquiera saludan a Raúl siendo que lo ven todos los dias cuando llegan.  

  3. Anónimo dijo...

    hola daniela!! gracias por tu post. Que bueno que pese a llevar poco tiempo en la facultad te has dado cuenta de la prepotencia que a veces impera por estos lados. De nosotros en gran parte es misión ir cambiando eso.

    Saludos

    Carlos Carvacho
    Delegado
    5to Periodismo UC  


 

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